lunes, 7 de mayo de 2012

Maneras de responder

Hoy leí una pregunta que yo me hice, no diré cuántas veces. Podría responderse con un sí o no, simplemente, una respuesta tan vaga que prefiero odiarla por incauta. Hoy respondería con lo que dicen mis sentidos, porque a veces sólo soy eso. Silencio, ya no escucho nada ni a nadie, no es guardarlo, es quizá no saber con qué romperlo. Ciego, no alcanza la vista para ver a tanta distancia, no son metros ni años luz. Vil, a veces pienso que una ráfaga de viento trae aquel olor, pero es mentira, una de las peores traiciones que cometen mis sentidos. Volátil, nunca sé cuando podría desvanecerse, ahora pienso en lo efímero de aquello y en todos los errores y algún acierto. Y la verdad es que nunca supe que sabor daría a esa pregunta, el regusto pudo ser amargo, pero cambia tantas veces de sabor que no me sirve responder así.






Lo siento Barry, no me llega la inspiración ni a penas para unas letras, canciones ni te cuento...

martes, 24 de abril de 2012

Los 5 trabajos que me hubiera gustado hacer

(Después de recordar la lista de Rob Gordon)


1. Aunque nunca fuí beatlelmanico, siempre me gustó la historia de Stuart Stutcliffe, que fué el bajista en los inicios de la banda tocando en algunos clubs de Hamburgo. Allí, conoció a Astrid Kirchher, se enamoró y decidió dedicarse a la pintura que fué su autentica vocación. Nunca pinté bien, ni toco ningún instrumento, pero me hubiera encantado vivir algo así, pertenecer a una banda, componer algo, poder no fingir al coger una guitarra, ser un romántico que decidió qué hacer y con quién quedarse...

2. Redactor de la revista France Football desde 1956 cuando entrega el primero a Sir Stanley Mattheus hasta 1963 que lo recibe el gran Yashin (la Araña Negra, portero de la Unión Soviética). Tiempos en los que el fútbol era importante pero no albergaba los extremos insanos de comercio y dinero de hoy, aunque ya fueran visibles algunos vestigios entonces y algunos grandes golpes que ya lo dejaron herido de muerte. Tiempos más proclives a la épica, a los héroes del deporte. En fín, tiempos un poco más nobles.

3. Operador de radio de cualquier misión espacial de la NASA, en cualquier época. Dar información e instrucciones a un astronauta, alguien que está tan lejos, el ser humano más lejano a mí posible. Ir con una camisa blanca y una placa identificativa, unas gafas, y estar ante un ordenador y mil pantallas e indicadores. Escucharles desde el espacio, saber qué hacen, y hablar con ellos.

4. Diseñador de ropa. Mí ropa. Cuando salgo a comprar ropa voy buscando una idea que ya tengo en la cabeza, y lo más normal es no encontrarla, o encuentro algo parecido pero no es lo mismo porque en mi cabeza ya tengo unas ideas y no puedo modificarlas sobre la marcha en este tema. Claro que no tengo valor para vestirme totalmente como quisiera, pero alguna vez lo intento, y si fuera diseñador no me quedaría otra que ir con lo mío hasta el fín del mundo, donde aguja e hilo, costuras, estampados, formas, cortes, caídas, etc. serían a mi voluntad!

5. Publicista. Poder tener la oportunidad de engendrar una idea e ir poco a poco sacándola de la cabeza hasta tenerla en una imagen, un video, una cuña, una frase, una actitud, un ritual... Algo con lo que identificar otro algo. Me gusta comunicarme, a mí manera, buena o mala, pero decir algo y dar lugar a una opinión, y nunca a la indiferencia.

martes, 17 de abril de 2012

A Vueltas

Siento no haber sido uno más de los que se cansaron, o no entendieron nada, un candidato más que se pierde en cualquier día de viento, y de viento tú sabes mucho más que yo. Siento no haberme borrado, de verdad, hubiera sido más sencillo sin duda alguna. ¿Y qué voy a hacer si nunca pude cambiar? Saco lo mejor y lo peor de mí, sin ningún tipo de control, libre, aunque sólo en los extremos. Lo siento por tí, no por mí, por la veleta que no deja de girar en tu interior, ojalá me dijeras cómo pararla, pero tú no quieres, tú nunca necesitas ayuda... Me lo podrías discutir.

Seremos un constante desfile de personas, y en cada una veremos lo que nos faltaba cuando estábamos juntos. Quizá no sepas que todas acabarán desfilando sin darse la vuelta y volver, porque fuimos los únicos que nos dimos la vuelta, en los momentos que hemos querido. Y nadie más podrá darse la vuelta de la manera en la que tú y yo nos la dimos.  Ahora ya lo sabes todo, porque cada vez que te veo y no acabas en mi cama es un puto drama. Paso las noches sólo, a vueltas.






Mi top five de hoy no es para Barry, es para otra persona:

1. La Costa Brava - el hombre que perdió los papeles
2. Kevin Johansen - anoche soñé contigo
3. Nacho Vegas - ella me confundió con otra persona
4. Love of Lesbian - noches reversibles
5. ponla tú si quieres...

domingo, 1 de abril de 2012

Sueño

Que sensación tan extraña la de los que nos vamos a dormir esta noche a la vez, pero tan diferente.

Buenas noches

martes, 27 de marzo de 2012

La Vida de Leandro y el Universo

   Leandro era un niño de lo más normal, desde pequeño tras un parto a los nueve meses exactos, todos los acontecimientos que se iban sucediendo seguían la normalidad en el desarrollo de cualquier pequeño.

   Al principio no había nada, era un todo concentrado en un espacio de densidad infinita y volumen cero. Todo explotó, y aquella materia que tan extraordinariamente concentrada se hallaba se expandió con gran energía en todas las direcciones.

   A los pocos meses de nacer comenzó a gatear y casi al año andar, y como todas las cosas que ocurren deprisa en esta vida no tardó tampoco en decir sus primeras palabras. Con cuatro años ya no había quién le parara, el cole, carreras, romper cosas, caprichos, disgustos... Llegó la pubertad y dos años más tarde con trece o catorce comenzó a salir con sus amigos, su primer amor, y a vivir las emociones que desde ese momento le acompañarían el resto de su vida.

   La materia viajaba tan rápido y era tanta que comenzó a chocar, y en ese caos surgieron las primeras asociaciones en distintos rincones del universo, todo eran gases a temperaturas jamás pensadas. Casi todo sigue siendo hidrógeno y helio.

   Dedico su juventud a los grandes placeres que esas edades brindan, y fue poco a poco definiendo quién quería ser, cómo quería ser, y a qué dedicaría su vida. Leandro estaba lleno de propósitos y dudas en aquellos años, y día a día iba resolviendo algunas y encontrando otras, siempre había algo nuevo por descubrir, es lo increíble que tenía esa vida y ese tiempo que le tocó vivir.

   Lo que era una enorme masa gaseosa y oscura de pronto con el enfriamiento se aclaró, se aclaró tanto que el universo se volvió transparente. Materia y energía se separaron, y nacieron los primeros átomos mientras todo seguía viajando indefinidamente.

   A los veintitrés años se fue a estudiar fuera durante un año, era la primera vez que salía de la casa de sus padres, toda una aventura y un reto, un lugar diferente y desconocido dónde medir su propia dimensión. Leandro era un chico muy educado y cabal, no le costó a penas esfuerzo acoplarse a una cultura diferente, según él "fue el mejor año de mi vida". Allí conoció a una mujer y su vida estuvo a punto de cambiar, pero las cosas ocurren por algo, eran anacrónicos decía Leandro, "fue como el año que vivimos peligrosamente".

   La gravedad comenzó a jugar con el gas y aparecieron partes que se volvieron tan densas que consiguieron encender las estrellas que a su vez alumbraron las galaxias. Y hoy, cuando miramos y atisbamos algo en la mayor lejanía podemos vernos a nosotros mismos cuando aún no eramos.

   De vuelta a casa y cumplidos perfectamente todos los pasos comenzó a trabajar. Se mudó de la casa de sus padres y más tarde a otra ciudad, siguió conociendo y descubriendo pero ya no con el brío de los años salvajes, inevitablemente la madurez hizo desaparecer los tiempos coronarios. Conoció a una chica, a dos, a tres hasta que dió con la que él creía la adecuada, y parece ser que ella también le creía a él adecuado.

   Las galaxias se fueron hilvanando, unas con otras y las estrellas, cual divas no soportaron juntarse, y aparecieron los agujeros negros, que se calentarían tanto que por momentos harían saltar chispas brillantes, y los llamaríamos cuásar.

   Mariela y Leandro nunca se casaron, se fueron a vivir juntos después de un año y medio de relación, a un apartamento muy pequeño pero adecuado, como ellos, cerca del centro en un barrio viejo pero que aún albergaba la chispa de esos lugares poco comerciales y aún de moda. Ella tenía una tienda de ropa y él estaba en un pequeño despacho de arquitectos. En Abril compraron un perro, le llamaron Tibou y se alternaban por las mañanas quién lo sacaría a pasear, y por las noches lo hacían juntos.

   Las galaxias siguen naciendo y muriendo, impertérritas a nuestro paso. Comenzaron a estallar, las supernovas. Lanzando más elementos en todas las direcciones, repitiendo en pequeño lo que ya había sucedido, más movimiento y más caos, así hasta que se formaran más estrellas, más galaxias, y nuestro Sol, y más como él. Y a su cobijo, nosotros.

   Tuvieron una hija y la llamaron Mariela, como su madre. Ayer fui a verles, la pequeña Mariela está preciosa, ahora tiene 3 añitos y me llamo Gafael, fue genial. Leandro y Mariela son felices, lo veo en sus ojos, mientras tomábamos un café él se levantó a traer más leche de la cocina, y de la que pasaba por delante Mariela ella le dió una palmadita alegre en la pierna con una sonrisa, me gustó ese detalle.

   Hoy todo sigue chocando caóticamente y viajando en todas direcciones por todo el universo, en constante movimiento y expansión. En la lejanía la luz brillante de los cuásar nos marcan que a penas estamos en el principio del camino, quizá haya algo más allá del final del universo.

   Quizá seamos nosotros mismos esa pieza, esa partícula de Dios, el bolsón de Higgs, Leandro, Mariela, su hija...






 




 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Difícil

"Una de las cosas que tiene hacerse mayor es aprender a renunciar a ciertos sueños, actividades y lo más duro: a ciertas personas. Para mí es sólo una suposición, aún no conozco ese momento, desde los quince años pienso y actúo igual, aún sabiéndolo.

Y lo recomiendo."







Mi top five de hoy para tí Barry:

1. La Habitación Roja - indestructibles (no me canso de escucharla, hoy me siento indestructible como hacía tiempo)

...y ninguna más por esta noche...

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los niños raros y la malvada sociedad

Hace muchas muchas horas, en un planeta muy muy cansado vivía una niña rara. Desde pequeña siempre soñó con hacer lo que quería e hizo soñar al resto. Un día, abrió los ojos y conoció a un niño raro. Cada uno se aportaba lo raro del otro, y así juntos eran rarísimos, y eso les gustaba. Pasaban los días contándose cuentos y soñando despiertos. Pero un día apareció la malvada sociedad, y con oscuras tretas fué atacándoles intentando hacerles normales. Un día, la sociedad les castigó, les separó. La niña rara no encontró todo lo que buscaba lejos, y el niño raro no encontró todo lo que necesitaba cerca. Ellos lucharon con todas sus fuerzas pero la malvada sociedad era muy fuerte, y ya les había separado antes de una manera muchísimo más vil, envenenándoles con orgullo y miedo. Paso el tiempo y cuanto más malvada era la sociedad más separados estaban el niño y la niña rara, menos de las cosas que buscaban encontraban, menos de las cosas que necesitaban tenían y más normales se volvían, tanto que ya no soñaban despiertos, tanto que ya no se contaban cuentos. Pero un día la malvada sociedad cometió un error, y creó las comunicaciones, y creyendo que con ellas alimentaría las confusiones de los niños surgió su enorme error, y ellos que ya casi no se recordaban, en una carambola se cruzaron, y aún sin ya acordarse se contaron un cuento, y con ese cuento se recordaron, y con ese recuerdo volvieron a sentirse raros, y los raros se juntaron, y a la malvada sociedad derrotaron. Y fueron felices y se mandaron whatsapps.